Meditación en la Playa
May 13, 2016
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Hay una broma que dice que el 80% de las decisiones importantes que tomamos en nuestras vidas los seres humanos están basadas en impulsos emocionales e irreflexivos y que el restante 20% son solo justificaciones mentales y racionales que sirven para hacernos sentir mejor por las malas decisiones gobernadas por nuestros impulsos!

Poniendo la broma a un lado, yo creo que lo importante de la moraleja de esta broma es que el 80% de lo que logramos en nuestras vidas se debe a nuestro estado psicológico/ emocional y el 20% a la mecánica o a la técnica.

Por eso hace tanto sentido, o al menos para mi, abordar el gobierno de nuestras emociones con consciencia, disciplina y entrenamiento. Recuerda que tu mente es perezosa y no quiere cambiar. El impulso automático y repetitivo que ya tienes incorporado siempre te gobernará ante las situaciones estresantes.

Es por eso que del mismo modo que ejercitas un musculo en el gimnasio, deberás ejercitar el gobierno de tus emociones a partir de la repetición una y otra vez hasta que la respuesta consciente haya cambiado y se haya integrado en tus hábitos.

La pregunta final será: “Quien va a ganar el resultado final de tus acciones frente a los momentos desafiantes de tu vida? El gobierno de tus impulsos emocionales o tu decisión consciente y controlada?

Comparto a continuación un ejercicio práctico para que puedas probar. Son prácticos, ok? No los tienes que entender, razonar o solo leer. Son ejercicios para poner en práctica cuando los momentos desafiantes golpeen a tu puerta.

Ejercicio : La Fórmula P.R.E
Esta fórmula resulta muy útil ya que es simple de memorizar y muy efectiva a la hora de entrenar nuestros impulsos emocionales.

Se compone de las siguientes partes y acciones:

 

P = PARA

El primer paso de esta fórmula que esta representado por la letra “P” es que físicamente te  detengas o pares aquello que estas haciendo. Pausar literalmente tus movimientos y acciones.

Acuérdate siempre de aquella ley de la física que indica que a toda acción sucede una reacción. Ante todo estímulo existirá una respuesta.
Por eso responder con una pausa es justamente el primer y el más importante entrenamiento. Es lo opuesto a responder o reaccionar desde un estado alterado, desequilibrado de ira o enojo o la emoción que fuera.

Si físicamente te detienes esto le informará directamente a tu cerebro y a tu mente que tu estas bajo el gobierno de la situación.

Una manera en la que puedes ponerte a prueba es la siguiente: Alarga el plazo de tiempo entre el estímulo y la respuesta. Mide cuanto tiempo te lleva hoy en día este proceso cuando ocurre un hecho inesperado y proponte incrementar esta distancia.
Al igual que un maratonista se propone disminuir el tiempo que tarda entre la salida y la llegada, tu objetivo será alargar el tiempo entre que ocurre algo que te incomoda y te molesta y la respuesta que das a ello.

Y para las personalidades más pragmáticas aquí no estamos hablando de sensaciones ni emociones, si? El éxito o el fracaso de este primer paso estará determinado matemáticamente por un numero. El número de segundos o minutos en los que hayas incrementado el tiempo de respuesta entre el hecho y tu reacción.

 

R = RESPIRA

El segundo paso de la fórmula que se encuentra representado con la letra “R” es Respirar.  Sin embargo no se trata de una simple respiración (inhalación y exhalación) sino que deberás respirar de un modo especial. Esta neurológicamente comprobado que cuando oxigenas tu cerebro el sistema cognitivo logra una mayor performance. Sería algo así como hacer un “reset” al cerebro.

El modo correcto de esta respiración es el siguiente: Harás 3 ciclos de respiraciones profundas. Cada ciclo consta de 4 segundos para inhalar y 4 segundos para exhalar (si logras prolongar este tiempo y respirar en más cantidad de segundos mucho mejor!). Es decir que en conclusión al finalizar los 3 ciclos, y si lo has hecho correctamente, deberán haber transcurrido al menos 24 a 30 segundos de duración donde estarás pausado (según hemos explicado en el punto anterior de la fórmula) y simplemente inhalando y exhalando por 30 segundos.

 

E = ELIGE

La última parte de la fórmula te propone elegir o escoger cuál es la acción más asertiva a tomar en función del objetivo o de la meta que te has propuesto frente a la situación que estás atravesando.

Para esto será condición fundamental tener muy en claro cuál era el objetivo o la meta que tenías en mente frente a la situación y antes de que el hecho inesperado suceda.

Déjame explicarlo mejor con un ejemplo:

Vamos a imaginarnos que has decidido ir al parque con tus hijos para pasar un día al aire libre de diversión en familia. Y vamos a imaginar que cuando llegas al parque y estas aparcando tu auto sin querer un ciclista que pasaba por delante tuyo se cae rayando accidentalmente la puerta de tu auto.

Ante esta situación inesperada tu tienes una serie de opciones. Una de ellas podría ser enojarte y salirte de tus cabales. Enfrentar al ciclista irresponsable y comenzar una pelea acerca de quién pagará los daños ir porque ha sido el tan irresponsable. Esto probablemente impactará en tu estado de ánimo que te acompañará a lo largo de tu día en el parque.

Otra alternativa ante el hecho en cuestión sería gobernar tu temperamento, entender que tan solo se trata de un accidente, ver de que modo puedes resolver la situación con el ciclista y mantener sobre todo la decisión de gobernar tus impulsos impidiendo que este accidente tiña de manera negativa tus emociones durante el resto de todo tu día cuyo objetivo había sido pasar un día de diversión y felicidad junto tu familia.

 

Se curioso

Si bien esta última sección no forma parte de la fórmula P.R.E un ejercicio muy enriquecedor si quieres adicionar será que puedas preguntarte:
“De dónde viene realmente esta emoción desequilibrada que me ha gobernado? Porque estoy realmente enojado/ celoso/ resentido/ dolido, etc?”

Con la toma de consciencia, viene la claridad. Y con la claridad se despeja la emoción desequilibrante.

Tal vez descubras que la gran parte de tu impulso emocional probablemente no esté ocurriendo ahora mismo. Que es solamente el espejismo de una vieja historia que te estás contando nuevamente hoy. Una proyección del pasado que está afectándote en el presente. Una viaja herida o una antigua creencia que ha sido tocada nuevamente por el hecho en cuestión.